Es justo ese momento
donde te das cuenta que todo va mal
sentado en tu silla mirando al frente
sin pensar en "na"
Entonces tu le miras, ella te mira...
es la hora de la verdad.
Ella decidida te deja que la toques,
la acaricies...
que pienses en lo que se avecina, que la sobes...
Piensas dudosamente si sera lo correcto
si lo que harás, sera malo o bueno.
Pero ya da igual, ahora disfruta de tu momento.
La coges y la pones encima de ti
arriba y abajo se mueven tus pensamientos sin parar
Dios que dolor ! Acaba ya !
De repente todo acaba.
La puerta a mis espaldas se abre
Perdóneme madre !!
-Suelta la cuchilla, por diós ¿Que has hecho?
Perdónelo padre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario