lindo muchacho, de excesos viviste toda tu vida
Que es lo que pides ahora? la paz divina?
A tu madre horas de llanto le provocaste
mas ahora yo no tengo obligación de darte el pase.
El muchacho agachó la cabeza reprimido
pues sabía que era cierto aquello que le había dicho.
Agujero se abrió en el suelo
A lo que San Pedro dijo: Es hora, llegó tu momento.
Su cuerpo comenzó a descender, cada segundo el aire mas quemaba
lo que el no pensó es que esto pasara
La mano de San Pedro en su brazo la encontró apretada.
Humilde muchacho, abierta tienes la entrada.
Como es eso? después de todo lo que he hecho?
Una bestia no agacha la cabeza
pues de sus actos no se avergonzaría
es más, de ello se alegraría
Perdonado estas, ave María
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